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Toluca, Edomex. 11 de agosto de 2017.- Los jaloneos de los grupos políticos al interior del PRI, han comenzado una guerra intestina por incidir en la definición del gabinete de Alfredo del Mazo. Los nombres van y vienen, entre los corrillos de Los Pinos, el gobierno estatal y el priísmo local. Alfredo del Mazo logró la candidatura de unidad, a partir de la disciplina de todos los grupos, incluidos los precandidatos que se quedaron en el camino, y un acuerdo cupular entre los exgobernadores. Del Mazo lo sabe, lo entiende, y ahora negocia el acomodo de quienes favorecieron su ungimiento.
En una anterior entrega, el pasado martes adelantamos posibles nombres del gabinete delmacista (http://planamayor.com.mx/off-the-record-08-08-2017/). Lo cierto es que el ascenso de Del Mazo significará la reivindicación del Grupo Atlacomulco, al que muchos daban por muerto. La mayor influencia vendrá desde Los Pinos. Fue la decisión unipersonal de Peña Nieto quien hizo a Del Mazo candidato, y luego influyó para hacerlo gobernador. Los mexiquenses del gabinete peñista no abandonaran la aventura presidencial, pero sí influirán en la integración del círculo más cercano.

Está claro que Alfredo del Mazo tomará el control en las decisiones de la secretaría General de Gobierno, cuya posición podría recaer en el Valle de México, si se reconoce a Alfredo como originario de Toluca y con toda la estirpe de Atlacomulco. Otra secretaría en su margen de maniobra será la secretaría de Infraestructura, que bajo otros nombres estuvo a cargo de los delmacistas Gerardo Ruiz Esparza y Manuel Ortiz García en la última década.
Ahora bien, Luis Miranda podría influir para quedarse con el control del partido. El actual secretario de Desarrollo Social federal incidió en la llegada de Carlos Iriarte hace tres años al priísmo mexiquense. En lo inmediato, aprovechará su cercanía con el gobernador electo, para que alguien de sus más confiables detente el control del partido en la víspera electoral del año entrante.
El canciller Luis Videgaray lo tiene claro. Su mayor interés es incidir en el control de las secretarías de Finanzas y de Desarrollo Económico. El grupo político identificado con Videgaray se alista para mantener el control administrativo del gobierno delmacista. El grupo de tecnócratas del ITAM, intenta detentar las decisiones del gasto público del estado con mayor presupuesto en el país.
Otro grupo de peñistas, Humberto Castillejos y los suyos, ya tienen asegurada la permanencia de su grupo en la Fiscalía General de Justicia, y buscan apoderarse de las áreas de la consejería jurídica y la comisión estatal de seguridad ciudadana. Ahí, han pretendido especializarse políticamente, y se han ganado la confianza necesaria para sumarse al gobierno delmacista. En esa suerte, también pueden controlar la coordinación de comunicación social, como ya lo hicieron durante la campaña del priísta.
Junto a sus colaboradores, Peña Nieto podrá enviar a personajes de su círculo más íntimo en áreas decisorias como la jefatura de la oficina del gobernador y la secretaría técnica del gabinete. Ahí están los mayores filtros de la toma de decisiones de la gubernatura. En su interés, se suman dos secretarías que son de su interés: Salud y Desarrollo Agropecuario. En esas áreas, tiene alfiles que pueden formar parte del gabinete mexiquense.
El gobernador saliente, Eruviel Ávila ha mandado mensajes al equipo de transición para mantener el control de al menos tres o cuatro secretarías, con la permanencia de los actuales titulares. Ahí juegan Infraestructura, Desarrollo Urbano, Educación y hasta Comunicación Social, con muchas resistencias de los grupos que ya negocian el reparto del poder público.
El exgobernador Arturo Montiel apuesta sus cartas para las Secretarías de Desarrollo Social y de Movilidad. Dos brazos de operación política que ha controlado por diversos alfiles en los últimos dieciocho años. Los montielistas son alquimistas electorales con una firme intención por conservar su hegemonía en la manipulación clientelar.
Otro exgobernador, Emilio Chuayffet, pedirá mano en la ya acostumbrada Secretaría de Educación; así como en Cultura y Deporte. Son sus nichos de poder. En esas dependencias, Chuayffet ha mantenido el control en los últimos treinta años. Emilio, secretario de Educación Federal y Estatal, buscará que uno de los suyos se sume al equipo delmacista, para prevalecer su vigencia como parte de la comunidad libanesa del Valle de Toluca.
Con menor influencia, los exgobernadores Ignacio Pichardo y César Camacho, apuestan para ser tomados en cuenta en dependencias de menor importancia como las Secretarías de Medio Ambiente, Trabajo y Turismo; así como el consejo estatal de la mujer y el instituto de la juventud. Con un grupo político más reducido, verán a favor de su parentela.

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