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Toluca, Edomex. 11 de enero de 2018.- Alfonso Navarrete Prida tomó protesta ayer por la tarde como secretario de Gobernación. Su nombramiento logró concitar un equilibrio entre Miguel Ángel Osorio Chong (Luis Miranda) y Luis Videgaray, que son marcadamente los dos grupos políticos confrontados al interior del gabinete peñista. Navarrete logró cercanía con Miranda desde el sexenio montielista y en pieza imprescindible del peñismo en la última década; mientras que se vinculó con Videgaray desde San Lázaro, donde heredó la poderosa comisión de Presupuesto en 2011, y luego al formar parte del gabinete económico en diciembre de 2012, que encabezaba el entonces secretario de Hacienda.

Poncho Navarrete, como le dicen sus más cercanos, logra consensar los intereses de al menos tres exgobernadores mexiquenses: Arturo Montiel, quien lo trajo a trabajar al Estado de México en marzo de 2001; Enrique Peña, con quien ha colaborado en los últimos diez años; y Alfredo del Mazo González, con quien forjó alianzas personales en la elección de 2009, cuando el actual mandatario era candidato a alcalde, y Navarrete hizo fórmula como candidato a diputado federal. Ahí están sus lazos con el Grupo Atlacomulco.

En su paso por el gobierno federal, ha trabajado con tres presidentes priístas y un panista. Hace 24 años laboró como subsecretario de Población y Asuntos Migratorios en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. En los gobiernos del priísta, Ernesto Zedillo; y del panista, Vicente Fox, trabajó como subprocurador General de la República. Mientras que al regreso del priísmo, con Enrique Peña Nieto fue designado secretario del Trabajo desde el inicio de la gestión.

Navarrete Prida se convirtió en un operador político del peñismo desde su paso por San Lázaro. Ahí alcanzó una dualidad como presidente de la comisión de Presupuesto y coordinador de los diputados mexiquenses por encima de Manuel Cadena, Humberto Benítez, Ignacio Rubí, Héctor Guevara, entre otros. Fue el responsable de cabildear la primera de las once reformas estructurales, la reforma laboral entre septiembre y noviembre de 2012. En el gabinete federal atendió crisis políticas ajenas a lo laboral, como la contaminación del río Sonora; ahora será responsable de procesar la elección presidencial más compleja en la historia reciente del país.

En su arribo a la Secretaría de Gobernación, ejecutó al menos diez cambios en posiciones clave de la dependencia federal. Ahí destaca el nombramiento de Manuel Cadena Morales como subsecretario general de Gobernación. Cadena fue durante seis años de montielismo secretario General de Gobierno en la entidad; y jefe político de Navarrete. Lo que son las cosas, ahora Alfonso se ha convertido en su jefe, y le ha delegado la operación política y la negociación más preponderante de la institución. Cadena es una mano dura, que conoce del tema, pero con rigidez en la toma de decisiones.

Otra designación recae en Alberto Bazbaz Sacal. El exprocurador de justicia mexiquense -famoso por la desastrosa investigación de la desaparición y muerte de la niña Paulette Gebara- fue nombrado director general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). En el actual gabinete peñista era titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, responsable de la indagatoria que derivó en el encarcelamiento de la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo en febrero de 2013. Bazbaz pertenece al grupo político de los primos, Alfredo Castillo y Humberto Castillejos.

Del grupo más cercano a Alfonso Navarrete, destacan los nombramientos de Patricia Martínez Cranss como subsecretaria de Población y Asuntos Migratorios; además de Víctor Manuel Torres Moreno como titular de la Dirección de Inteligencia de la Policía Federal –ambos cercanos al titular de la Segob desde su paso por la PGR, hace más de 20 años-. Además de Julio César Vanegas -que en la víspera había asumido la secretaría general de la CNOP en el Estado de México- al frente de la Unidad de Desarrollo Político, y José Luis Stein Velasco, como director general de Participación Ciudadana. Y Rafael Avante Juárez como subsecretario de Derechos Humanos, quien trabajó desde el calderonismo como subsecretario del Trabajo, y sobrevivió a la transición peñista.

 

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