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Toluca, Edomex. 08 de junio de 2018.- José Antonio Meade ha decidido que cerrará su campaña en Toluca. En la tierra del peñismo, donde inició el sueño presidencial del Grupo Atlacomulco, que hoy tiene al priato en el abismo electoral. Aquí donde todo comenzó, y las aguas más turbias advierten que todo terminará. En un mitin se anticipa una gran verbena, con la asistencia de decenas de candidatos, gobernadores y liderazgos de la nomenklatura priísta.

Cerrar campaña en Toluca obliga al PRI ganar la elección de la capital mexiquense. De confirmarse la debacle electoral de julio, el último reducto de poder priísta será el Estado de México. Alfredo del Mazo enfrentará una compleja gobernabilidad para la primera mitad de su mandato, pero desde el único bastión electoral, deberá diseñar la reconstrucción del priísmo nacional. Quizá sea el Valle de Toluca una de las regiones con mejores expectativas de triunfo. Meade nunca levantó, y su cierre de campaña en Toluca sólo asegura la movilización de la estructura en una Plaza de los Mártires atestada de priístas.

La gran incógnita es, por qué razón Meade no prefiere cerrar campaña en estados como Jalisco o Yucatán, donde se disputan las gubernaturas el próximo 1 de julio. Es probable que el barco electoral está a la deriva, y con una anticipada derrota desde Los Pinos. Ya ni siquiera mencionar estados como Veracruz, Morelos y Tabasco, en donde el PRI está destinado a un periodo de oscurantismo para los próximos diez años.

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Hace seis años, Josefina Vázquez Mota hundió al panismo en el tercer lugar de la elección presidencial. De inmediato, reconoció el triunfo de Peña Nieto. Hace un año, Vázquez Mota reapareció como candidata a la gubernatura, y sucumbió a un vergonzoso cuarto lugar. El peor resultado electoral del panismo de los últimos 25 años. Josefina guardó un bajo perfil, el pasado 14 de abril estuvo en Ecatepec, y ayer volvió a la escena pública, acompañando a Ricardo Anaya y Enrique Vargas del Villar, para respaldar la campaña electoral del panismo en Huixquilucan, donde vive desde hace más de tres lustros.

Josefina Vázquez Mota será senadora plurinominal, sin importar los resultados electorales. Tras dos memorables descalabros, logró negociar con las élites panistas una posición de privilegio, y será artífice del Poder Legislativo frente al próximo presidente de México. En el Estado de México tiene poca influencia sobre su clase política, pero puede convertirse, si se lo propone, en el mediano plazo en un factor de decisión e influencia. El panismo se encuentra desdibujado del mapa electoral mexiquense, pero después de la elección puede ser un eje articulador para el delmacismo.

También en Huixquilucan estuvo presente Jesús Ortega, uno de los hombres más identificados con la izquierda moderada, que colaboró con el peñismo en el Pacto por México, y que ha eclipsado al PRD como una franquicia del PAN. Enrique Vargas ha logrado concitar en su campaña a panistas y perredistas, y eso anticipa una articulación inédita para ambos partidos en el estado, camino a su reelección como presidente municipal.

 

 

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