Edomex: En 2017, la alianza no basta

Edomex: En 2017, la alianza no basta

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ECLÉCTICA

Por Israel Dávila

Los resultados que arrojaron las elecciones de gobernador del pasado 5 de junio que muestran un evidente retroceso en las preferencias electorales del PRI, han alentado la posibilidad de que el próximo año, se pueda conformar una alianza opositora en el Estado de México capaz de dar una sorpresa al tricolor y arrebatarle  el control político que ha mantenido durante casi un siglo en la entidad.

La oposición estima que el fenómeno que se presentó en Veracruz, Quintana Roo y Durango, donde ganaron con una alianza PAN-PRD,  se puede replicar en el Estado de México.

Pero qué tan parecido es el escenario de esas tres entidades al que se vive aquí, en el estado más poblado del país y con el mayor número de electores.

No podemos pasar por alto que en los comicios de junio, el PRI pudo mantener su hegemonía en Hidalgo y recuperar las gubernaturas de Oaxaca y Sinaloa.

Para ubicarnos, sobre el escenario más probable recurramos a los números.

En las ultimas tres elecciones de gobernador en el Estado de México, el PRI ganó holgadamente en las dos más recientes.

En 2005, con Enrique Peña como candidato, el tricolor triunfó dos a uno frente a los abandrados del PAN-Convergencia, Rubén Mendoza Ayala, y del PRD-PT, Yeidckol Polevnsky. Peña obtuvo más de un millón 800 mil votos, mientras Mendoza alcanzó 936 mil y Polevnsky, 918 mil sufragios.

En 2011, Eruviel Ávila aplastó a la oposición por un margen de tres a uno. Mientras el oriundo de Ecatepec obtuvo más de tres millones de votos, Alejandro Encinas, del PRD-PT- Movimiento Ciudadano alcanzó poco más de un millón, por casi 600 mil del abanderado del PAN, Luis Felipe Bravo.

La elección más cercana en el Estado de México y que nos podría orientar cómo se encuentran las preferencias electorales en la actualidad, fue en junio de 2015, donde estuvieron en juego presidencias municipales, diputaciones locales y federales.

Aunque en esos comicios la oposición mostró un avance importante, el PRI ganó la mayoría de los municipios y las diputaciones con una distancia considerable de votos.

El tricolor y sus aliados –del PVEM y PANAL– superaron los dos millones de votos que significaron el 33 por ciento de los sufragios emitidos; el PAN se quedó con 945 mil votos, es decir el 17 por ciento de la votación; y  el PRD obtuvo casi 800 mil sufragios, para un 14 por ciento de los votos. Morena, en su primera elección llegó al medio millón de votos, que le representó el 10 por ciento de los sufragios emitidos.

Si tomamos en cuenta estas cifras, el PRI sigue muy distante de la oposición en materia de votos. Pero a ello hay que agregarle que el Revolucionario Institucional los aventaje en recursos,  estructura y capacidad de movilización. No por nada, la “Fuerza Mexiquense” del tricolor es reconocida en todo el país, para bien y para mal.

Es cierto que con una alianza PAN-PRD o PRD-Morena-PT-MC, la elección se cerraría, pero a menos de un año de los comicios, en la oposición todavía no aparece una figura dominante o atractiva que pudiera concitar las preferencias del voto antipriísta.

A la oposición no le queda mucho tiempo. Tiene escasos seis meses para construir un candidato competitivo y que sea apoyado, sin reservas, por los partidos que construirían la coalición. La pregunta es ¿quién? A la fecha nadie se vislumbra.

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